Cuando una marca personal pone a leer a una comunidad
Hay personas que, con su nombre y su trabajo, logran que otros abran un libro. Y eso, en un país donde leer todavía es un reto, merece ser reconocido.
Por Dhariana Mateo
Una experiencia que me dejó convencida
El domingo 1 de noviembre tuve el honor de participar como panelista en el Congreso Escritores con Propósito, celebrado en la UASD y organizado por GrupoAPER. Hablé sobre el papel de los clubes de lectura en el fortalecimiento de las comunidades, desde mi experiencia como fundadora del Club de Lectura Voces que Transforman.
Lo que encontré fue un espacio que reunió a autores, editores, creadores de contenido y líderes de clubes de lectura, con paneles, intercambio y venta de libros. Me llevé la convicción de que fue un congreso excelente, y eso se debe al trabajo y la visión de Nahyide Mejía, Yngrys Mejía y Darnety Lugo, quienes lo hicieron posible.
La marca personal también es una forma de servir
Se suele mirar con desconfianza la palabra "marca", como si todo lo que se construye con nombre propio fuera superficial. Hoy pienso lo contrario. Detrás de cada marca personal comprometida con la lectura hay alguien que decidió poner su credibilidad, su tiempo y su comunidad al servicio del libro.
Esa escritora que organiza un club, ese docente que recomienda lecturas en sus redes y esa editora que lleva libros a nuevos públicos están haciendo algo valioso: acercan la lectura a personas que quizás no la habrían encontrado en un aula ni en una librería. Soy, además, parte de ese grupo: también tengo una marca personal y la uso para promover la lectura. Por eso lo digo con convicción.
Los espacios que necesitamos
Un congreso como este demuestra que existe un público que quiere leer, escribir, compartir y aprender. Los escritores independientes necesitan lugares donde formarse y darse a conocer, y los lectores necesitan comunidades donde conversar. Cuando ambos se encuentran, la lectura se multiplica.
Por eso hago un llamado:
A las instituciones educativas y universidades: abrir sus puertas a encuentros literarios y clubes de lectura.
A las empresas y organizaciones: apoyar iniciativas que acerquen el libro a la gente.
A los medios de comunicación: darles visibilidad a quienes trabajan por la lectura.
A cada lector: sumarse a un club o crear uno, aunque sea pequeño.
Del congreso al barrio
El mayor reto sigue siendo llevar el libro a las comunidades donde acceder a uno no es fácil. Un club en una esquina, una biblioteca comunitaria o un libro que pasa de mano en mano pueden cambiar la relación de un joven con la lectura. Los congresos nos inspiran, pero el verdadero resultado se mide cuando el libro llega a los barrios.
Que se sigan creando más espacios como este. Que quienes promueven la lectura, con marca personal o sin ella, encuentren apoyo y aplauso. Y que un día leer en comunidad sea algo cotidiano en todos los rincones del país.
Más allá del aula es una columna fija de opinión y análisis.
Escrita por Dhariana Mateo.
Su temática central está orientada en la Educación, Sociedad, Infancia, Familia y Ciudadanía.
Su enfoque es reflexivo, crítico, humano y propositivo.




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